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Salud - 26 de diciembre del 2012

Dejar de fumar, un desafío para el nuevo año

Uno de los objetivos que se proponen muchos fumadores cuando comienza un nuevo año es dejar el cigarrillo; por ese motivo, el Ministerio de Salud brinda recomendaciones para comenzar un 2013 libre de tabaco. El porcentaje de fumadores en el país se redujo de 27,1% a 22,8% en los últimos tres años.

Uno de los objetivos que se proponen muchos fumadores cuando comienza un nuevo año es dejar de fumar. Los motivos son muchos y muy diversos. “La causa más frecuente es la preocupación por la salud. Otras tienen que ver con sentirse menos aceptado porque cada vez son más los ambientes en los que no se fuma, la preocupación por el estado físico, por la salud de la familia, el gasto ocasionado por fumar o la insistencia de los familiares”, detalló Marina Kosacoff, subsecretaria de Prevención y Control de Riesgos del Ministerio de Salud.

Nunca es tarde para dejar de fumar, aunque muchos de los riesgos a la salud producidos por el consumo de tabaco dependen de la cantidad de años en los que se fumó y el número de cigarrillos diarios. Por estos motivos, siempre es mejor evitar la iniciación tabáquica pero, en el caso de los fumadores que ya llevan años de adicción a la nicotina, siempre es bueno dejar de fumar a cualquier edad. 
 
“Mientras antes se deje es mejor, pero también se ven beneficios muy importantes en personas mayores o que tienen enfermedades vinculadas con el tabaco como problemas cardiovasculares o respiratorios”, explicó Mario Virgolini, coordinador del Programa Nacional de Control del Tabaco (PNCT) de la cartera sanitaria nacional.
 
De acuerdo a la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adultos (EMTA), realizada por primera vez en la Argentina por la cartera sanitaria y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el 89,2% de las personas que dejaron de fumar, lo hicieron sin ayuda; el 3,1% utilizó medicamentos, el 2,8% recurrió a alguna terapia alternativa, el 2,3% a parches o chicles y el mismo porcentaje a un servicio especializado. Si bien este dato resulta alentador para los que están pensando en dejar el cigarrillo, es importante señalar que cada persona necesita una preparación distinta para su cesación tabáquica, y muchos requieren de la consulta con especialistas para recibir un tratamiento integral. 
 
“Los mecanismos por los cuales una persona fuma son múltiples e incluyen tres variables muy importantes: la dependencia biológica a la nicotina, la dependencia conductual y el componente social. Las personas que probablemente tengan éxito al intentar dejar el cigarrillo sin ayuda, son aquellas en las cuales estos mecanismos son débiles. Por ejemplo, los más jóvenes, o los que fuman menos de diez cigarrillos por día”, precisó Virgolini.
 
Sin embargo, el consultor del PNCT, Alejandro Videla, resaltó que “las personas que fuman apenas se levantan de dormir, las que consumen más de 20 cigarrillos por día o las que fuman más durante la mañana, probablemente sufran muchos síntomas de abstinencia al dejar, con lo cual las recaídas se vuelven más probables. Esas son las que suelen necesitar algún tipo de ayuda, que puede ser instrumentada de manera individual o grupal”. 
 
Existen diversos tipos de tratamientos para deshacerse de la adicción al tabaco. Uno de ellos consiste en sesiones individuales, en las cuales el fumador mantiene encuentros semanales con un profesional, en los que se evalúa el tipo de estrategia adecuada –entre las que se incluyen fármacos como parches, chicles, caramelos y espray de nicotina, Bupropión–, para lograr el éxito en la cesación.
 
Otra de las maneras de liberarse del cigarrillo se basa en terapias grupales, en las que el apoyo de pares resulta fundamental para sostener la decisión y no fracasar en el intento. De acuerdo a lo evaluado por la Guía Nacional de Tratamiento de la Adicción al Tabaco del Ministerio de Salud de la Nación –actualizada en el año 2011–, las dos metodologías son efectivas. “Lo importante es que se brinde un apoyo cognitivo-conductual y se faciliten estrategias para manejar los desencadenantes de las ganas de fumar”, sostuvo Brunilda Casetta, consultora de la cartera sanitaria y una de las coordinadoras de la revisión de esta herramienta, que contó con el apoyo de una gran cantidad de organizaciones civiles y científicas.
 
Menos fumadores
 
De acuerdo a los resultados obtenidos por la EMTA, más de 700.000 argentinos dejaron de fumar en los últimos tres años, y siete de cada 10 fumadores están pensando en dejar el cigarrillo. “Este estudio muestra un marcado descenso en relación al último relevamiento que se hizo en 2009, a través de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), en la que se evidenciaba un 27,1% de fumadores. Hoy, los resultados indican que el porcentaje bajó a 22,8% en la población mayor de 18 años”, destacó Virgolini. 
 
El Ministerio de Salud cuenta con una línea gratuita (0800-999-3040) que brinda asesoramiento para aquellas personas que quieren dejar de fumar, que funciona todos los días del año y, además, ofrece un listado con más de 400 servicios públicos y privados existentes en el país para abandonar esta adicción: http://www.msal.gov.ar/tabaco/index.php/informacion-para-ciudadanos/donde-recurrir-para-dejar-de-fumar.
 
Las fiestas y la tentación
 
Los festejos en esta época del año suelen ser momentos difíciles para aquellas personas que emprenden la tarea de ser libres de humo, ya que las comidas abundantes y la mayor ingesta de alcohol durante el brindis familiar, con compañeros de trabajo o con amigos, se suelen asociar con el consumo de cigarrillos. 
 
“En las fiestas es importante estar alerta y buscar familiares o amigos que los cuiden y los contengan en este desafío que se propuso para el nuevo año que comienza, ya que los eventos sociales aumentan las probabilidades de provocar una recaída y volver a fumar”, recomendó Videla y especificó que ”también es bueno hacer pública la decisión de dejar el tabaco durante la cena familiar de fin de año y la propuesta de festejar en un ambiente libre de humo, para lograr el apoyo de su entorno y para que se genere un clima más agradable para todos”.
 
Según la EMTA, el 98,3% de la población tiene conocimiento de que fumar causa enfermedades graves y el 92,6% conoce el riesgo que implica respirar humo de tabaco ajeno. En relación a la exposición al humo de tabaco ajeno, el estudio mostró que el 31,6% de los adultos que trabajan en ambientes cerrados estuvo expuesto, que el 33% corrió la misma suerte en sus hogares y que 23,2% lo sufrió en restaurantes.
 
Consejos para los que están pensando en dejar de fumar
 
Si todavía no se ha tomado la decisión de comenzar una vida libre de tabaco, a continuación se detallan algunas sugerencias para empezar a caminar en esa dirección:
 
• Escribir una lista de razones para dejar de fumar
• Fijar una fecha (conocida como “Día D”), por ejemplo, el 1º de enero.
• Firmar un compromiso con la familia y los amigos
• Hacer un listado de familiares, amigos y compañeros de trabajo que no fuman
• Llevar un registro de cada cigarrillo fumado anotando la circunstancia, la hora y el grado de necesidad
• Sujetar el registro alrededor del paquete de cigarrillos con una bandita elástica
• Eliminar el cigarrillo menos deseado, retrasar el primero del día y fumar solo en ciertas horas o lugares
• Llenar una botella de vidrio con todas las colillas de cigarrillos fumadas
• Llevar una bandita elástica alrededor de la muñeca para usar luego de dejar de fumar
 
Consejos para los que ya se decidieron 
 
Si la determinación ya fue tomada, los especialistas recomiendan:
 
• Eliminar cigarrillos, ceniceros y encendedores de la casa y el auto
• Evitar el consumo de café, alcohol, comidas copiosas y sobremesas extensas, y en su lugar, tomar té de hierbas y bebidas gaseosas
• Pasar los primeros días de cesación en lugares que sean libres de humo
• Premiarse con un regalo el primer día
• Tomar abundante líquido 
• Tener a mano banditas elásticas, clips o cuerpos sólidos para manipular cuando tenga ganas de fumar
• Utilizar cigarrillos falsos de plástico o cuerpos de bolígrafos
• Masticar pastillas, escarbadientes, tiras de zanahoria cruda, troncos de apio, caramelos sin azúcar o chicles sin azúcar 
• Observar frecuentemente la botella de vidrio con las colillas fumadas 
 
Diversos estudios muestran que el deseo irrefrenable de prender un cigarrillo durante las primeras semanas dura de uno a dos minutos, por lo que se recomienda atravesar los primeros meses de abstinencia realizando actividades relacionadas con el agua: tomar baños de inmersión, darse una ducha o lavarse los dientes. También es aconsejable, en esos instantes, calzarse unas zapatillas cómodas y salir a caminar; si es acompañado, mucho mejor.
 
Beneficios de la cesación tabáquica
 
Al dejar de fumar, los beneficios en el organismo se observan inmediatamente, ya que a los 20 minutos la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la temperatura de las extremidades se normalizan. Además, la ropa, el pelo y el aliento ya no estarán contaminados con el olor y con las 7.000 sustancias tóxicas que contiene el cigarrillo.
 
A las 8 horas de estar libre de tabaco, la respiración es más profunda y mejora la oxigenación pulmonar. A las 12 horas, aumentan los niveles de oxigenación de la sangre y se normalizan los niveles de monóxido de carbono. A las 24 horas, mejora la circulación venosa. 
 
A las 48 horas, se normalizan los sentidos del gusto y del olfato; mientras que a las 72 horas de haber prendido el último cigarrillo, se normaliza la función respiratoria y se depura casi la totalidad de la nicotina del organismo. Entre las dos semanas y los tres meses de haber dejado de fumar, disminuye el riesgo de sufrir un infarto de miocardio y mejora la función pulmonar.
 
Luego de un mes de haber abandonado el cigarrillo aumentan la capacidad física y la energía corporal. A los seis meses se reducen los catarros, los resfríos y las molestias que puede haber en las vías respiratorias. Y al año disminuyen las probabilidades de padecer accidentes cerebrovasculares e infartos.
 
El desafío más difícil para aquel que ha dejado de fumar consiste en sostener la determinación y no aceptar las excusas “me fumo uno solo” o “solo por hoy”, ya que día a día debe haber una negación al consumo, pues el hecho de inhalar, aunque sea unas pocas pitadas, puede disparar los mecanismos de adicción que el ex fumador logró dejar atrás.
 
Para que el cuidado de la salud y la motivación por mantener hábitos saludables perduren en el tiempo es importante encontrar razones valiosas que justifiquen la decisión de dejar de fumar. De esta manera se podrá tener mejores resultados a la hora de tomar la valiente decisión de comenzar un 2013 libre de tabaco.

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Dejar de fumar
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